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#QuitoSinMinería

MINERÍA

La minería es una de las actividades extractivas más contaminantes y destructivas del planeta. Para abrir una mina se necesitan grandes cantidades de agua (traducir a números comprensibles). La apertura de la tierra permite que salgan a la superficie metales pesados que se encuentran bajo la tierra pero son muy peligrosos para la salud humana, al igual que para plantas y animales.  En el proceso de subir a la superficie, estos metales se mezclan con ríos subterráneos contaminado los ríos, la tierra y el agua.

 

¿Sabías que existe un territorio del Distrito Metropolitano de Quito que será destinado a la megaminería? En el noroccidente de Quito se encuentra “el pulmón” de la ciudad, a tan solo una hora encontramos un bosque con

 una biodiversidad única en el mundo, en el que viven especies de plantas y animales endémicas, varias en peligro de extinción. Además, ahí viven todas las personas que trabajan la tierra y cuidan los bosques. Las comunidades de la zona están muy preocupadas porque conocen la experiencia en otros países, como Canadá, Perú y Chile y saben que los impactos que genera la minería, pondrían en riesgo los principales medios de sustento de la población que son: la agricultura familiar campesina, la producción de panela orgánica, la caficultura, la ganadería y productos lácteos y el turismo. Además, gracias a la agricultura familiar campesina se garantiza la soberanía alimentaria local y de toda la capital.

QUITO LIBRE DE MINERÍA

En Quito contamos con uno de los bosques con mayor biodiversidad del planeta, plantas y animales endémicos, seres en peligro de extinción y los últimos ríos de agua limpia en la provincia de Pichincha. A pesar de lo importante que es la zona para la ciudad, han sido las personas del campo quienes se han dedicado a cuidar estas tierras. Es gracias al trabajo de estas comunidades que en Quito podemos disfrutar de alimentos frescos como una gran variedad fruta y verdura, quesos, chocolate, café y otros productos que consumimos. Además contamos con rincones mágicos a menos de 2 horas para escapar de la ciudad y hacer actividades turísticas para todos los gustos. La ciudad debe ayudar a las comunidades a proteger el campo y el bosque que tenemos en Quito. ¿Qué pasaría si nos quedamos sin bosque, agua limpia y tierras productivas? ¿Qué pasaría si en lugar del bosque, tendríamos minas, tierra seca y ríos contaminados? ¿Qué pasaría en caso de temblores o terremotos con todos esos minerales pesados, a dónde irían a parar?

YA HAY PROBLEMAS

La minería tiene varias etapas, la primera se llama “Fase de exploración” y es la fase en la que se ubican los minerales bajo tierra y se analiza su contenido metálico.

 

 

Para encontrar los minerales se hacen perforaciones de cientos de metros de profundidad en el subsuelo. Esto requiere el uso de maquinaria pesada, a veces incluso dinamita, para obtener muestras de tierra, agua y roca.

 

 

Los impactos van desde la contaminación de agua provenientes de los campamentos y sitios de perforación, hasta impactos ambientales y sociales creados por la construcción de caminos para transportar la maquinaria de perforación.

 

 

Algunos ejemplos de estos impactos sociales son: el desalojo de familias y la división familiar y social. El quedarse sin casa y sin tierras para trabajar, genera pobreza en los desalojados y ahí empieza una serie de problemas sociales como: la prostitución, el alcoholismo, etc.

 

 

Además, todos estos impactos son motivos para que el área ya no sea atractiva para los turistas. La fase de exploración puede durar por meses o años.

PROBLEMAS PARA QUITO

La minería necesita enormes cantidades de agua. Producir un anillo matrimonial de oro, por ejemplo, requiere 8.000 litros de agua. Es por eso que donde hay minería deja de haber agua para uso doméstico, el ganado y la agricultura. Son pocas las comunidades en el noroccidente que tienen acceso a agua potable, es por eso que cuidar las fuentes de agua limpia natural es esencial. Sin agua limpia, la gente no puede producir, alimentar a los animales y mucho más preocupante, no tiene agua para beber y uso propio en sus casas. Además, al perder las fuentes de agua limpia, la gente está forzada a comprar agua embotellada de grandes empresas; generando una dependencia directa y casi obligatoria.

 

Todas las fases y todos los tipos de actividad minera tienen impactos serios en la sociedad y la salud humana. Un claro ejemplo es Cajamarca - Perú: tiene una de las minas de oro más rica de América Latina, sin embargo la pobreza aumentó en la zona desde que empezó la actividad minera; antes era el cuarto lugar más pobre del Perú, ahora es el segundo. Con la pobreza y la pérdida de agricultura llega la desnutrición, que se encuentra en un 40,9%.

 Las enfermedades, sin embargo, no se manifiestan de inmediato. La minería, sobre todo si usa explosivos, contamina el aire con sílice y plomo, ambas generan enfermedades pulmonares y de piel que pueden ser mortales a largo plazo. En Jujuy, Argentina, 25 años después de haber concluido con la actividad minera un estudio de la Universidad de Jujuy reveló que 85% de l@s niñ@s tienen plomo en la sangre en cantidades muy dañinas para su edad.

La minería también causa muchísima deforestación, esto seca el suelo y afecta el clima. Es por eso que la producción se ve muy afectada, porque la tierra pierde nutrientes, se secan los pastizales, se reduce la pesca, e impacta el hábitat de animales y plantas, agravando la supervivencia de especies en peligro de extinción.

 

 

El Noroccidente es parte de Quito, y como quiteñ@s debemos cuidar nuestra tierra, nuestros animales y a tod@s quienes vivimos aquí. Sea el estado o una empresa privada que quiere explorar o sacar minerales en cualquier lugar de Quito, primero debe consultar a las personas que viven en el lugar. No pueden quitarnos el derecho a vivir en nuestras casas, cuidar el bosque y mantener el campo vivo. La ciudad de Quito no puede vivir sin el campo, es nuestra fuente de alimento, agua y nuestro mayor pulmón en la zona. Debemos apoyar a nuestros colegas quiteñ@s que viven en el campo, cuidar la tierra y el agua que tenemos. Debemos ayudarles a cuidar sus medios de producción con los que se proveen y nos proveen de distintos productos. Debemos junt@s cuidar los tesoros que guarda el bosque nublado. Ellos lo vienen haciendo por años, ahora es momento de juntarnos para salvar ese territorio.

CONCESIONES

El ministerio de Recursos Naturales No Renovables (MRNN) otorgó a la Empresa Nacional Minera (ENAMI), dos concesiones mineras dentro del Distrito metropolitano de Quito: Urcutambo e Ingapi, que tendrán un impacto directo en varias comunidades de Pacto y Gualea. Las dos concesiones no se sobreponen con las áreas de conservación del Distrito Metropolitano de Quito, pero están en los límites de estas áreas, por lo que las afectarán directamente. Los impactos ambientales sobre zonas que se afectan directamente son: contaminación de fuentes de agua y suelos, fragmentación de bosques, pérdida de biodiversidad. Además debemos recordar que una de las características de ésta zona es la cantidad de ríos superficiales y subterráneos, que se conectan entre si y riegan muchas tierras. Si una pequeña parte de un río se contamina, es suficiente para que el agua contaminada viaje y contamine otros ríos, y muchas tierras.

Para la concesión Ingapi, la ENAMI solicita 6 usar por 1,5 litros por segundo, de los ríos Chirapi, Churupe y Chulupe y de dos quebradas de la Guagpi, por un período de al menos dos años; lo que se traduce en 777.600 litros de agua por día, que son 21 millones 772 mil 800 litros de agua por mes, y 522 millones 547 mil 200 litros de agua en dos años. Para Urcutambo la ENAMI solicita 4 puntos de captación por 1,5 litros por segundo de los mismos ríos, Chirapi, Churupe y Chulupe y de dos quebradas de la Guagpi. De igual manera, en un período de dos años, solicita utilizar 348 millones 364 mil 800 litros de agua. Es decir, para las dos concesiones, se aprovecharán del sistema hidrológico Chirapi 870 millones 912 mil litros de agua.

Para justificar el uso de estas fuente de agua, la ENAMI declara que “estos ríos no son aprovechados por las personas dueñas de las fincas, debido a que los terrenos permanecen siempre húmedos por ser clima tropical ...”. Al contrario, la secretaría del Ambiente del DMQ concluye que alrededor de 3.500 personas de 14 comunidades de Pacto y Gualea, usan  la microcuenca del río Chirapi para consumo humano y usos productivos.

 La comunidad de Ingapi  realizó un censo comunitario de uso de agua, en el que se evidencia que la mayoría de su comunidad utiliza el agua del río Chirapi para consumo humano y para la el procesamiento de caña de azúcar en panela orgánica, que es su principal actividad económica.

La parroquia de Pacto cuenta con unas 10-15 concesiones mineras inscritas, sin embargo, se está discutiendo la concesión de dos bloques mineros extensos que cubren gran parte de Pacto y de Gualea: los bloques Ingapi y Urcutambo. Ingapi cubre 2.394 ha y Urcutambo 2.251 ha (buscar alguna referencia?) Cuanto medirá el panecillo?) y se encuentran en zonas pobladas, es decir que se afectaría a [número] de familias quiteñas. Ambos proyectos se encuentran en etapa de exploración avanzada y afectarán más de 1.300 ha de zonas boscosas o en regeneración. Según datos de los estudios de impacto ambiental de la Enami, el proyecto Ingapi tiene un 75% de rechazo entre los pobladores locales, mientras que en el proyecto Urcutambo 60% están en desacuerdo. Existe también el caso de una extracción minera ilegal en San Francisco de Pachijal, donde se desalojó a varios habitantes ocasionandoles graves problemas. Esta misma localidad se encuentra dentro de un bloque de probable concesión futura. Es por eso que urge que tod@s l@s quiteñ@s exijamos que se tomen de decisiones políticas en el municipio del DMQ. Debemos proteger l@s habitantes de la capital, las últimas fuentes de agua limpia y las zonas naturales donde viven miles de animales.

Los quiteños y quiteñas del campo y de la ciudad, debemos proteger las últimas fuentes de agua limpia que nos quedan, tenemos que cuidar el bosque en el que viven tantas plantas y animales, debemos ayudar a cuidar la tierra de nuestros compañeros y compañeras campesi@s, cuidar los alimentos que de ahí salen y llegan a nuestros mercados, los productos que ellos fabrican y en la ciudad se consumen.

Quito Sin Minería,2015

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